¡QUE DIERA YO POR VIVIR AHI!


 

drrafaelcervantes15 Apr 2008 catemaco

Estaba amaneciendo y aquel joven despertó al sentir los rayos del naciente sol tras las montañas de esa sierra que luego sabría que se llamaba de Santa Martha. Las curvas de la carretera, sinuosas como caderas de mujer, se sucedian una tras otra y de repente apareció un lago envuelto en la neblina de esa madrugada.
Parecía irreal, pero a medida que el ADO subia hacia Zapoapan de Cabañas y el lago brillaba mas y mas por la luz del sol, algo pasaba en la mente de aquel joven de unos 18 años que por vez primera salìa de su casa y viajaba rumbo al sureste, concretamente a Mérida, en ese viaje de aventura que tan bien le hace al estudiante y que de alguna forma le ayuda a madurar.
Preguntó a su compañero de asiento, un hombre ya añoso y somnoliento, cómo se llamaba ese lugar tan hermoso, y el tipo aquel, con sencilléz, mencionó ese nombre: CATEMACO; El joven sonrió y se dispuso a disfrutar del paisaje hasta que la montaña ocultó el lago de la vista del muchacho que, sin embargo, lo guardó latente en su corazón.
Pasaron los años y siguió estudiando, se hizo mèdico, y un dia, al elegir un lugar para hacer el SERVICIO SOCIAL, apareció de nuevo, como llamandolo desde la distancia, ese nombre mágico: CATEMACO, y hacia allá dirigió sus pasos, ahora ya hace mas de 30 años. Al llegar, se dió cuenta de que por mas que dé vueltas una persona, acabara precisamente en ESE LUGAR al que sentirá pertenecer desde siempre y para siempre, enmedio de gente a la que nunca habia visto y sin embargo siente conocer desde niño, y comprenderá que Dios le dice de esa manera que ahi debe hacer su futuro y fincar su hogar… y asi me pasó a mi. Mi esposa es de Catemaco, y mis hijos, ¡Porque han de saber, amigos, que tengo dos hijos! aun llegan a la casa de su abuelita Ana Luz y se sienten en casa, y si de casualidad vamos hasta Sontecomapan, allá se convierten en los nietos putativos de Doña Lupe, de Doña Gudelia Alvarado, de Ana Josefa Baez Alvarado, mi amiga desde siempre, y desde luego, de aquel viejo al que tanto aprecio, porque por ahí dicen que si se recuerda a alguien, ese alguien no se muere, y si es asi, entonces tanto Don Gabino Baez como Pedro Foseca, EL PATILLAS, siguen vivos porque casi a diario los recuerdo. Catemaco es un lugar hermoso de verdad, con gente maravillosa que desde siempre vive en mi corazón, y le doy gracias a Dios por haberme permitido despertar precisamente cuando el sol descubría la enorme belleza de ese lago.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Dr. Rafaél Hernández Cervántes, Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s